Presentación de la Revista-libro El brillo de lo Inútil
Cintia Szewach
Les agradezco la cálida invitación que me hicieron a este festejo y espero que en lo que lea a continuación los autores se encuentren leídos.
Siete autores como son siete las notaciones musicales se han dado cita en la reunión de sus textos, algunos ya presentados en otras ocasiones, pero que ahora han hecho un nuevo paso al escrito.
Se han dado cita para combinarlos y orquestar en varias voces y cada uno con su instrumento hecho con los materiales del lenguaje en el que habitan. Filosofía, poesía, psicoanálisis, política. Los encontró comprometidos en sus tonos y movimientos, en sintonías diversas, pero con el deseo y el entusiasmo de transmitirnos algunas resonancias en común y porque no constituir con ello un ciclo que concluye hacia una apertura.
Pero ¿qué es lo común?
Se escucha un estribillo que los atraviesa, agitado en una pregunta en tanto deudores de Nietszche. Es una pregunta que los conmueve: ¿Qué nos impulsa a vivir el instante siguiente?...
Los puntos suspensivos hacia el final, le dan al lector la llave para hacer el recorrido a su modo. Los autores plantean un itinerario, por momentos laberíntico, en el que nos participan con muchos guiños y alusiones de aquello que es producto de reuniones donde música, vino, lazos de amistad, situaciones por las que nuestro país ha venido hiriéndose, gustos, lecturas y marcas de la práctica compartidas, indemnizan de esa manera el cansancio del día o el sopor que en ocasiones trae lo cotidiano.
En un estilo que danza a veces en sincretismos, el arte, la estética, la creación, la sublimación, son los ejes que han dado a esa cita su papel privilegiado, y allí se han dado sus gustos, no sin, el compromiso con ¨ los escombros de una ciudad estallada ¨ en términos de Silvia Manzini, para afirmar también ya en palabras de Guillermo Vilela que “ hacer brillar lo inútil es la cuerda del arte que los agrupa “
¿ Qué es entonces el brillo de lo inútil?
En tanto enigma nos anima a decir que no se refieren a lo inútil del brillo, sino, oxímoron mediante, al brillo que en su oscuridad, le dejó decir por ejemplo a Borges, cuando homenajea a Xul solar después de su muerte : Qué llamativo que hayan invitado a un ciego para hablar de un pintor, pero es correcto, yo no puedo ver los cuadros de Xul, pero ellos pueden verme a mí
¿Qué nos empuja a vivir el instante siguiente?
Nora Trosman afirma que es la poesía quien escucha la pregunta y la relanza sin respuesta donde tierra y lengua hacen territorio y nos propone la autora hacer camino con la palabra. Según Cynthia Ini “la poesía nos introduce en los ambiguos parajes donde la realidad se disuelve “.
Es un texto el libro- revista que hoy se viste de gala con su hoja de tapa, con un montaje singular. Hay en acto en sus letras en El brillo de lo inútil, de lo Apolíneo y lo Dionisiaco, de lo abierto y de lo cerrado, de lo lleno y de lo vacío. ¿Qué nos enseñan los artistas? es una pregunta que se desprende.
Traigo entonces a un escritor, J. Perec : (Especies de espacios)
“Cuelgo un cuadro en la pared, enseguida me olvido que allí hay una pared, yo no sé que hay detrás de la pared, ya no se que háy una pared, ya no sé que esa pared es una pared, ya no sé qué es eso de una pared, ya no se que en mi apartamento hay paredes y que si no hubiera paredes no habría apartamento. La pared es lo que delimita y define el lugar en que vivo que lo separa de los otros, ya no es más el soporte para el cuadro, pero también me olvido del cuadro, ya no lo miro, ya no sé mirarlo. He colgado el cuadro en la pared para olvidar que allí había una pared, pero al olvidar la pared me olvido del cuadro. Hay cuadros porque hay paredes….”
Entonces, hay texto porque hay lector
Hay analista porque hay sueño que lo produce.
Hay según creo una pregunta que recorre los escritos, ¿EL psicoanálisis participa acaso de una nueva estética?
Olga Prósperi distingue la ciencia, el arte, la filosofía del psicoanálisis como práctica de discurso. Nos dice que el psicoanálisis no tiene nada bello que decir, es de otra resonancia a fundarse por ejemplo sobre el chiste, sostenido en la equivocidad del lenguaje.
Entonces La ética y la estética vinculadas a lo artístico ¿participan de la misma ética que el psicoanálisis propone?
Claudia Lorenzeti enlaza el poema a la definición de pulsión dice “El poema es un decir que hace eco en el cuerpo” “El poema dice más hondo”
Hay un contrapunto y un interés a lo largo del libro en pensar las experiencias que nos transforman que nos transmutan nuestro estado ¿Qué experiencias nos convocan a estar tomados por el asombro, el desgarro, el silencio, las rupturas e intervienen sobre nosotros para conmovernos?
Para el psicoanálisis nos transmite también C. Lorenzeti no se trata de la estética de la buena forma
¿Cuáles son los modos e acceso a lo Real en tanto imposible, inasible, impensable? Chispazos relampagueos efecto poético de la interpretación Según Guillermo Vilela “ Brillo del instante que late sin aviso “ como un nombre de lo perecedero.
El psicoanalista no hace obra en el instante de su práctica. El artista quizá da testimonio de su época, pero sabemos no nos dice cómo produce, no tendría porqué hacerlo “ Margaritte Duras revela sin mí lo que enseño” dice Lacan
En ese diálogo entre arte y psicoanálisis Silvia Bolster propone una experiencia estética en el interior de su práctica en la construcción ficcional de la escena, donde quien conduce la cura intenta restar ago del exceso, no sin hacer lugar al caos de la escena misma, haciéndose soporte de ese caos
Un real que despierte.
¿Cómo sustraerse al máximo al sentido? C. Ini nos trae en sus escritos, atravesada su enunciación por las ideas y las preguntas por la astucia, la audacia y el salto. Un salto que con un lenguaje impropio nos ofrece y nos incluye a su vez entre sexo, muerte, restos y carroña del mundo de Joyce “¿Qué hacer con los escombros? “ pregunta Olga Prosperi.
Berni; hace obra de arte
En el análisis en los detritus, se pierde lo perdido. Letra, vacío, mancha, agujero. El inconsciente inventa. Se puede estar desnudo y vestido al mismo tiempo.
La música, que nos toca al instante el cuerpo y si se trata de atonalismo, nos propone la muerte de Dios en la lectura de Nora Trosman, y a diferencia, en el relato de Nijinsky que S.Manzini recrea, es el bailarín quien en su danza y su caída nos cuenta en el desgarro sufriente, cómo es posible la unión con Dios.” Escribiré hasta que Dios me interrumpa”
Pero, Cómo velar el horror?
Abrevan los autores en Kant, Nietzsche, Joyce, Wagner, Kierkegard, Lacan, Freud, Arlt, Berni, Barthes, Agamben, Buenos Aires, el Che, para pronunciar algunos de los nombres que recorren los textos, y discurrir en el valor de la inutilidad como opuesta a lo obsceno de las cosas y a los objetos útiles que nos acechan. Sin la virtud del pudor, diría O. Prósperi.
En la publicación que se inaugura, hay relato de casos, poesías propias, ensayos filosóficos, textos psicoanalíticos y dibujos que practican su convivencia.
Volviendo a Berni, de su obra, dice que no es lo mismo pensarla como refugio que como conquista. El brillo de lo inútil como publicación, es una conquista que atravesó la pegunta por el arte como refugio.
Para concluir quiero compartir con ustedes un fragmento que se titula “Cómo escribí Yira…Yira” Obviamente de Enrique S. Discépolo:
“Cuando la suerte que es grela, fayando y fayando…
“Surgió tal vez como el más espontáneo como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo “dando vueltas”. Porque sí está inspirado en un momento de mi vida. Venía yo en1927 de una gira en la que nos había ido muy mal Y después de trabajos, fatigas, luchas y contratiempos regresaba a buenos Aires sin un centavo. me fui a vivir con mi hermano Armando a una casita en la calle Laguna. Allí surgió Yira…Yira…. En medio de las dificultades diarias del trabajo amargo, de la injusticia del esfuerzo que no rinde, de la sensación que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquél momento el tango no salió. No se produce en el medio de un gran dolor sino en el recuerdo de ese dolor.*1
Yira… Yira… nació en la calle. Me la inspiraron las calles de buenos Aires, el hombre de Buenos Aires,…la rabia de Buenos Aires… La soledad internacional del hombre frente a sus problemas. Yo viví la letra de esa canción. Más de una vez. La padecí mejor dicho más de una vez. Pero nunca tanto como en la época en que la escribí Hay un hambre que es tan grande como el hambre de pan. Y es el hambre de la injusticia de la incomprensión, y la producen siempre las grandes ciudades donde uno lucha sólo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres gris, Nueva York gris, Buenos Aires,,, todas deben ser iguales… y no por crueldad preconcebida sino porque en el fárrago ruidoso de su destino gigante, los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar al cielo… El hombre de las ciudades se hace cruel. Caza mariposas de chico… de grande las, no. Las pisa… No las ve… No lo conmueven.
Yo no escribí con la mano, lo padecí con el cuerpo. Quizá hoy no lo hubiera escrito porque los años y los golpes serenan. Pero entonces tenía veinte años menos y mil esperanzas más. Tenía un contrato importante con una casa filmadora que equivocadamente se empeñaba en hacerme hacer cosas que me desagradaban como artista… como hombre digno. Y me jugué. Rompí el contrato y me quedé en la calle. En la más honda de las pobrezas y en la más honrada soledad…
Yira …Yira, fue una canción de la calle, nacida en la calle cuando le mordía el talón a a los pasos de los hombres.
Grité el dolor de muchos, no porque el dolor de los demás me haga feliz, sino porque de esa manera estoy más cerca de ellos. Y traduzco ese silencio de angustia que adivino. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan ríen y lloran sin moldes. Y una canción popular debe ser siempre el problema de uno padecido por muchos….”*2
Muchas Gracias
*1La Nación, enero 1931
*2 Radio Belgrano, 2 del 10 del 47
Cynthia E. Szewach
viernes, junio 15, 2007
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