viernes, junio 15, 2007

Presentación de la Revista Libro EL BRILLO DE LO INUTIL

Teresa Traynor

Voy a empezar mi comentario con una cita de Guillermo Vilela:
el Texto al que me refiero es La Via de Levare está en el centro del Brillo de lo Inútil y es para mí la idea central o por lo menos lo que rige la legalidad de esta producción. Leo la cita:

“En la vía de levare el escultor saca de la piedra todo aquello que estorba, que sobra. Levantar represiones y levantar lo que sobra en la piedra en relación con la forma escondida, se vuelven equivalentes.
Un análisis cursaría ese trabajo de despojamiento de lo que sobra en el sujeto..
Freud no se ocupa de la forma final que deberá adquirir determinado paciente en análisis, sino del camino a seguir para que la obra se produzca levantando represiones, sobrantes de piedras.” Fin de la cita .

Estos escritores-escultores, estos orfebres del brillo, rompen atraviesan, desarman desconstruyen, oradan con el martillo, agujerean lo instituido, para reengendrar relaciones inesperadas , danza, poesía, musica y filosofía, pasando de Nijinsky a Kierkegaard, sin olvidar el tango, los griegos y Freud , mucha presencia de Nietzche, y una cuaternidad etética que nos sorprende cuando Nora habla de filosofía haciendo bisagra con la musica de Wagner y de Mozart.en una pirueta insoslayable
Desde ya el psicoanálisis está en la estofa misma del texto y no menos la política.
Entonces no sólo brillo. En este sentido quiero decir que “ Per Via di Levare “ está dedicado a tres jóvenes víctimas de la violencia policial asesinados en los levantamientos populares del 2001. Creo importante anudar este artículo con el poema “ Niños Muertos”, del mismo Guillermo pero esta vez más desgarrado.
Si en “Aguas fuertes porteñas” la propuesta es saber hacer con el psicoanálisis desde los escombros de una ciudad estallada, y con los nombres de sus ausentes, sin volver a emigrar se trata de hacerse otro lugar acá, de hacer topía en la utopía, en lo ingobernable......en “Decires de Joyce “la opción es crear nuevos territorios en la lengua tal como no haya sido usada jamas, así como en el Ulises, su autor hace con la lengua Inglesa, como lengua que se pretendía autosuficiente.

Un hoja escrita se desliza en la tapa de este texto como hoja caída del otoño condensando en un rebus, arbol, hoja , papel, escritura.
Joyce define al Finnegans como ese conjunto de papeles rotos que están perdidos en un basurero, picoteados por una gallina que escarba.
De basura a letra hay en ingles solo una letra de diferencia, letter, litter , y Lacan agrega litura y rature que traducimos por tachadura, la que hace tierrra del litoral entonces abrimos la pregunta,¿literatura? No, Lituraterre.
La Letra como borde o barra, más acá del significante mismo.
Letra que barre la marca que ya desde el orígen está borrada. Letra que marca una hiancia imposible de llenar:
Casi atonal , casi nota azul esa que no se puede escuchar. Espacio intersticial del sonido, espacio intersticial de la Lengua, por fuera de los registros, mas cerca de la causa ... la cosa misma y su terrible opacidad .
.
En estas experimentaciones encontramos a los autores del Brillo, creo que no le temen a nada.
Y el lector participa de la fiesta. Leo a Silvia Bolster en “ La estética como experiencia”
“El acto de creación poietica acontece por obra y gracia de quien promueve con su obra un goce estético en el otro, por gracia que no es la gracia de Dios sino más bien locura divina ( Platon) es posible acceder a un estado de Inspiración.” Fin de la Cita.
Ricos en la aventura de lo nuevo, mas brillantes que inútiles, muy inspirados y un poco locos, saben nuestros autores, como el Loco de La Gaya Ciencia, que han cometido un acto, la poesía como acto o mejor la poiesis destruyendo desde el interior de la potencia de la lengua la fraseología nostálgica, la posición de la promesa ,.....el sentido se disloca, lugares propicios para la emergencia de algún real, para que la función poética sea hacer pasar al decir algo hasta allí inaudito. Estoy repitiendo a Cyntia en Dimensiones del Acto
Y porque Orfeo no puede ser letra de tango?, el mito como el tango devela nuestras fantasías más oscuras.
Mezclando el Hades de los dioses griegos con el infierno del Dante, el Río que puede ser el de La Plata más Malena que tiene pena de bandoneón, y otras yerbas se obtendrá el poema de Silvia Manzini :Ché Orfeo. Sorprendente ejemplo de intertexto Lo descubri en Oda a Orfeo. Como diría Sarduy el lenguaje ya no sirve para comunicar.
Canto mas allá de la muerte más allá de nuestros muertos y desaparecidos, Orfeo nos lega su mito : Poesía de la ausencia, cierra su autora.

En la relación entre lo sublime y lo siniestro Claudia articula el psicoanálisis con la estética.
Y gracias al Hilo de Ariadna, Nora nos llevará hacia Teseo pero también hacia Dioniso. A esta altura el lector es casi un minotauro atrapado por el laberinto de la lectura , pero la luz está cerca porque” hay que llevar el caos dentro de sí para engendrar una estrella danzarina.” que ilumine el recorrido.
.Para terminar:
La siempre bienvenida relectura de Juanito con la argumentación rigurosa de Olga sobre lo ingenioso y lo ingenuo, me hizo pensar que no todos los analistas están con el ultimo Lacan , ese que ya no trabaja con el lapsus ni el chiste , es decir con la lógica del significante .
Ese Lacan que por oficio de ciertos lacanianos parece haber devorado al padre pero no para servirse de él sino como antigüedad superada.
En el texto que hoy presentamos confluyen, préstamos, derroche, limosnas y créditos, proliferación barroca y austero minimalismo, juegos retóricos y gramática pulsional y en este sentido la letra como espacio inersticial de la pulsión no está para ser leída, sino como simple señal de un vacío, que hace bascular al lector , en su misma condición de sujeto dividido por el deseo del Otro.

Leo un Poema de Severo Sarduy que se ajusta a este estilo que el Brillo de lo inútil nos propone :
No hay silencio
Sino
Cuando el Otro
Habla
Blanco no
Colores que se escapan
Por los bordes
Ahora
Que el poema está escrito
La página vacía

Teresa Traynor
Presentación de El Brillo de lo Inútil[1]
Sergio Zabalza

Quiero expresar mi satisfacción por esta reunión de poetas, artistas, filósofos y psicoanalistas en una publicación que adquiere ribetes excepcionales ya que condensa varios años de trabajo conjunto.
Por eso, en este caso, la diferencia de estilos y temáticas no hace más que precipitar preocupaciones comunes en torno a la clínica, la estética, la política y el arte.
Hacer brillar lo inútil es la cuerda sensible del arte que nos agrupa, dice Guillermo Vilela. Y efectivamente, apenas se comienza a recorrer las páginas de este bello objeto, se pueden apreciar los ecos que cada uno de los autores va generando entre sus pares, lo cual termina por conformar un entramado de resonancias que no necesita del acuerdo ni de la armonía para transmitir una fina vibración compartida muy difícil de explicar con el mero desarrollo expositivo.
Esto, que es todo un logro del libro constituye, sin embargo, una dificultad para el presentador.
Por eso, elegí comenzar estas palabras con una pregunta decididamente escandalosa, a saber : ¿ Para qué sirve El Brillo de lo Inútil ?
Porque ustedes me disculparán, pero decir que- por definición- el Brillo de lo Inútil no sirve para nada, aunque sea verdad, no me conforma. Y probablemente éste sea el punto, el Inútil que aquí se nos propone habita donde la verdad ya no nos conforma.
Echemos un vistazo al contexto en el que hoy aparece este libro, quizás podamos entrever – entre otras cosas- qué nos dice Nora Trossman cuando nos propone hacer de la inutilidad una práctica.
Hay una foto navegando por nuestra polis globalizada que a la manera de la imagen dialéctica de Benjamin, da cuenta con el resplandor propio de un rayo del momento que nos toca vivir. Se trata de la bella e inquietante imagen que ganó el certamen de fotoperiodismo más importante del mundo.
En ella aparecen cinco jóvenes muy fashion todo bien – de esos que un célebre surcoreano hubiera tratado de ricos y libertinos - paseando en un lujoso descapotable entre las ruinas de una Beirut recién arrasada por las bombas. Entre ellos, la única que no lleva anteojos, sólo mira su celular.
Si bien la ambigüedad de la foto hizo que su autor dejara sin título a la obra, bien podemos preguntarnos: ¿ Hay en esa escena alguna mirada que aloje el dolor ?
¿ Hay lo que propiamente se dice testigos ? ¿ No será que los escombros refractados en el espejo de esos rostros apenas alcanzan a constituir un prójimo ?
Precisamente ¿ Qué hacer con los escombros ? es una de las preguntas que Olga Prósperi se formula en uno de sus trabajos.
Porque sin la poetización que alberga al sujeto, lo que de allí retorna, no es más que la radical agresividad del cuerpo fragmentado. La misma que en un campus universitario, muy alejado de guerras y bombas, hizo estallar al Otro en treinta y dos pedazos.
Entonces: ¿ Qué nos empuja a vivir el instante que sigue ?
Porque la rosa es sin por qué, pero la pura pulsión de muerte también. Por algo, frente a la desconcertante pregunta que Primo Levi le espeta a su cancerbero, éste le responde : Aquí, en Auschwitz, no hay porqués.
¿ Qué hay entonces- qué media- entre la rosa y la pulsión ?
La respuesta que esta tropa soñadora nos trae hoy aquí es: El Brillo de lo Inútil.

Quizás ahora podamos entrever por qué Guillermo interroga la benjaminiana afirmación según la cual ya nadie sueña con la flor azul.
No en vano, una de las viñetas clínicas que Silvia Bolster nos regala cita a un paciente cuando, a propósito de su bloqueo para escribir, expresa: es que no pasa nada...
Que no pase nada no sólo da cuenta del éxito de programas como Gran Hermano- esa tramposa desnudez del Amo, como diría Cintia Ini- ; que no pase nada da cuenta también de la eficaz amenaza que supone ser testigo en un país donde, más allá de los vaivenes de las políticas oficiales, brindar testimonio del dolor todavía presupone el riesgo de desaparecer o ser asesinado.
¿ Qué otra cosa supone esta extorsión mafiosa al testimonio, sino el menoscabo a la tramitación del trauma que estos autores abordan al interrogar el lugar de la representación en la escena política?
Por eso, si se trata de hacer nudo sin hacer cadena, este Brillo Inútil recupera la tragedia en el mismo lugar donde el poema conquista su ateísmo.
Y si no, fíjense el magnífico recorte que Olga Prósperi efectúa sobre Juanito. Verán cómo este pequeño héroe trágico maneja los bordes para que allí, en el desfallecimiento del sentido, aparezca la belleza. Dice el joven testigo sobre el impudor de la madre: estaba en camisa y desnuda. Es la misma síncopa que Cintia desliza en uno de sus poemas: decir el amor y el no hay.
A fin de cuentas, no estaría tan mal formular que esta revista trata acerca del hace pipí en la polis o, si quieren, de las estrategias para arreglárselas con la diferencia que supone un Otro.
Excelente oportunidad entonces para recomendarles la lectura de las Aguafuertes porteñas de Silvia Manzini y su versión sobre Orfeo en la ciudad.
Y - si como dice Alan Badiou- un acto político es algo que crea tiempo y espacio, nunca tan bienvenido el trabajo donde Claudia Lorenzetti interroga a Kant para desarrollar la estética que conviene al psicoanálisis.
Porque cuando Claudia nos recuerda que Dios es un ruido en la calle no hace más que evocar la desnaturalización del accionar cotidiano con que Silvia Bolster introduce la estética como experiencia.
No sabemos lo que puede un cuerpo cuando las estructuras bajan a la calle, parece decir Nora- y agrega-: “ Sólo la música puede producir la acuidad auditiva en su sucesión temporal , resistente a fijarse en un tiempo histórico, (...) temporalidad originaria anterior al desgarro que la deviene tiempo”
Por eso , si de lo que se trata es que el error se haga agudeza, que el lapsus se haga chiste o que la fobia se disuelva en la polis para que la laguna se haga Juanito en la tela, deberíamos preguntarnos antes de terminar :
¿ Cuáles son las síncopas que este libro propone para generar el Brillo que socava la tiranía del sentido ?
Seguramente muchas, pero a mí hoy me gustaría señalar una en especial, a saber: el contrapunto entre arte y psicoanálisis que encuentra en la política el propicio lugar donde advenir al instante que sigue. Si es que la política, como dicen algunos filósofos, es la fidelidad a lo nuevo.
Volvamos entonces a esos escombros- esos jeroglíficos en el desierto- esperando la poetización que los civilice. Dice Silvia Bolster a propósito de una paciente: Cuando ella dibuja en la cartulina que está sobre la pared se pega al dibujo (...) Cada vez que ella se desprende surge una intervención...
La maniobra se corresponde con la vía di levare que Freud toma de Leonardo y que Guillermo tan bien nos explica: En la vía del porre , el pintor le agrega a la tela blanca los colores. En la vía di levare, el escultor saca de la piedra todo lo que estorba.
Curioso acto éste, el del analista, que al sustraer conforma un cuerpo. No en vano, Lacan describe la función del analista en tanto testigo de una pérdida, de una cesión de goce- si ustedes quieren.
Ahora bien : ¿ Quienes se hacen cargo de los escombros que conforman el cuerpo de la polis ?
¿ Quién realiza el acto de sustracción allí donde el objeto del asco colectivo se hace causa de deseo ? ¿ Quienes son los testigos del resto ?
Si es cierto - tal como dice Cintia – que la obra es pasadora, bien podemos citar entonces estos versos que sobre el final del texto deja caer Silvia Manzini:

Salta un hombre / un niño / un carrito / un galpón
a / tracción a sangre

Niños del cartón
luciérnagas
callejeros

separan
púas y jeringas
letra y tinta
diarios de ayer
memorias sin futuro
vidrio y alambre
paja del trigo
moneda falsa
aguafuertes

el brillo de lo
inútil

Muchas gracias.
[1] Silvia Bolster, Cintia Ini, Claudia Lorenzetti, Silvia Manzini, Olga Prósperi, Nora Trossman, Guillermo Vilela, Buenos Aires, Letra Viva, 2007.
Presentación de la Revista-libro El brillo de lo Inútil


Cintia Szewach
Les agradezco la cálida invitación que me hicieron a este festejo y espero que en lo que lea a continuación los autores se encuentren leídos.

Siete autores como son siete las notaciones musicales se han dado cita en la reunión de sus textos, algunos ya presentados en otras ocasiones, pero que ahora han hecho un nuevo paso al escrito.
Se han dado cita para combinarlos y orquestar en varias voces y cada uno con su instrumento hecho con los materiales del lenguaje en el que habitan. Filosofía, poesía, psicoanálisis, política. Los encontró comprometidos en sus tonos y movimientos, en sintonías diversas, pero con el deseo y el entusiasmo de transmitirnos algunas resonancias en común y porque no constituir con ello un ciclo que concluye hacia una apertura.
Pero ¿qué es lo común?
Se escucha un estribillo que los atraviesa, agitado en una pregunta en tanto deudores de Nietszche. Es una pregunta que los conmueve: ¿Qué nos impulsa a vivir el instante siguiente?...
Los puntos suspensivos hacia el final, le dan al lector la llave para hacer el recorrido a su modo. Los autores plantean un itinerario, por momentos laberíntico, en el que nos participan con muchos guiños y alusiones de aquello que es producto de reuniones donde música, vino, lazos de amistad, situaciones por las que nuestro país ha venido hiriéndose, gustos, lecturas y marcas de la práctica compartidas, indemnizan de esa manera el cansancio del día o el sopor que en ocasiones trae lo cotidiano.
En un estilo que danza a veces en sincretismos, el arte, la estética, la creación, la sublimación, son los ejes que han dado a esa cita su papel privilegiado, y allí se han dado sus gustos, no sin, el compromiso con ¨ los escombros de una ciudad estallada ¨ en términos de Silvia Manzini, para afirmar también ya en palabras de Guillermo Vilela que “ hacer brillar lo inútil es la cuerda del arte que los agrupa “
¿ Qué es entonces el brillo de lo inútil?
En tanto enigma nos anima a decir que no se refieren a lo inútil del brillo, sino, oxímoron mediante, al brillo que en su oscuridad, le dejó decir por ejemplo a Borges, cuando homenajea a Xul solar después de su muerte : Qué llamativo que hayan invitado a un ciego para hablar de un pintor, pero es correcto, yo no puedo ver los cuadros de Xul, pero ellos pueden verme a mí
¿Qué nos empuja a vivir el instante siguiente?
Nora Trosman afirma que es la poesía quien escucha la pregunta y la relanza sin respuesta donde tierra y lengua hacen territorio y nos propone la autora hacer camino con la palabra. Según Cynthia Ini “la poesía nos introduce en los ambiguos parajes donde la realidad se disuelve “.
Es un texto el libro- revista que hoy se viste de gala con su hoja de tapa, con un montaje singular. Hay en acto en sus letras en El brillo de lo inútil, de lo Apolíneo y lo Dionisiaco, de lo abierto y de lo cerrado, de lo lleno y de lo vacío. ¿Qué nos enseñan los artistas? es una pregunta que se desprende.
Traigo entonces a un escritor, J. Perec : (Especies de espacios)
“Cuelgo un cuadro en la pared, enseguida me olvido que allí hay una pared, yo no sé que hay detrás de la pared, ya no se que háy una pared, ya no sé que esa pared es una pared, ya no sé qué es eso de una pared, ya no se que en mi apartamento hay paredes y que si no hubiera paredes no habría apartamento. La pared es lo que delimita y define el lugar en que vivo que lo separa de los otros, ya no es más el soporte para el cuadro, pero también me olvido del cuadro, ya no lo miro, ya no sé mirarlo. He colgado el cuadro en la pared para olvidar que allí había una pared, pero al olvidar la pared me olvido del cuadro. Hay cuadros porque hay paredes….”
Entonces, hay texto porque hay lector
Hay analista porque hay sueño que lo produce.
Hay según creo una pregunta que recorre los escritos, ¿EL psicoanálisis participa acaso de una nueva estética?
Olga Prósperi distingue la ciencia, el arte, la filosofía del psicoanálisis como práctica de discurso. Nos dice que el psicoanálisis no tiene nada bello que decir, es de otra resonancia a fundarse por ejemplo sobre el chiste, sostenido en la equivocidad del lenguaje.
Entonces La ética y la estética vinculadas a lo artístico ¿participan de la misma ética que el psicoanálisis propone?
Claudia Lorenzeti enlaza el poema a la definición de pulsión dice “El poema es un decir que hace eco en el cuerpo” “El poema dice más hondo”
Hay un contrapunto y un interés a lo largo del libro en pensar las experiencias que nos transforman que nos transmutan nuestro estado ¿Qué experiencias nos convocan a estar tomados por el asombro, el desgarro, el silencio, las rupturas e intervienen sobre nosotros para conmovernos?
Para el psicoanálisis nos transmite también C. Lorenzeti no se trata de la estética de la buena forma
¿Cuáles son los modos e acceso a lo Real en tanto imposible, inasible, impensable? Chispazos relampagueos efecto poético de la interpretación Según Guillermo Vilela “ Brillo del instante que late sin aviso “ como un nombre de lo perecedero.
El psicoanalista no hace obra en el instante de su práctica. El artista quizá da testimonio de su época, pero sabemos no nos dice cómo produce, no tendría porqué hacerlo “ Margaritte Duras revela sin mí lo que enseño” dice Lacan
En ese diálogo entre arte y psicoanálisis Silvia Bolster propone una experiencia estética en el interior de su práctica en la construcción ficcional de la escena, donde quien conduce la cura intenta restar ago del exceso, no sin hacer lugar al caos de la escena misma, haciéndose soporte de ese caos
Un real que despierte.
¿Cómo sustraerse al máximo al sentido? C. Ini nos trae en sus escritos, atravesada su enunciación por las ideas y las preguntas por la astucia, la audacia y el salto. Un salto que con un lenguaje impropio nos ofrece y nos incluye a su vez entre sexo, muerte, restos y carroña del mundo de Joyce “¿Qué hacer con los escombros? “ pregunta Olga Prosperi.
Berni; hace obra de arte
En el análisis en los detritus, se pierde lo perdido. Letra, vacío, mancha, agujero. El inconsciente inventa. Se puede estar desnudo y vestido al mismo tiempo.
La música, que nos toca al instante el cuerpo y si se trata de atonalismo, nos propone la muerte de Dios en la lectura de Nora Trosman, y a diferencia, en el relato de Nijinsky que S.Manzini recrea, es el bailarín quien en su danza y su caída nos cuenta en el desgarro sufriente, cómo es posible la unión con Dios.” Escribiré hasta que Dios me interrumpa”
Pero, Cómo velar el horror?
Abrevan los autores en Kant, Nietzsche, Joyce, Wagner, Kierkegard, Lacan, Freud, Arlt, Berni, Barthes, Agamben, Buenos Aires, el Che, para pronunciar algunos de los nombres que recorren los textos, y discurrir en el valor de la inutilidad como opuesta a lo obsceno de las cosas y a los objetos útiles que nos acechan. Sin la virtud del pudor, diría O. Prósperi.
En la publicación que se inaugura, hay relato de casos, poesías propias, ensayos filosóficos, textos psicoanalíticos y dibujos que practican su convivencia.
Volviendo a Berni, de su obra, dice que no es lo mismo pensarla como refugio que como conquista. El brillo de lo inútil como publicación, es una conquista que atravesó la pegunta por el arte como refugio.
Para concluir quiero compartir con ustedes un fragmento que se titula “Cómo escribí Yira…Yira” Obviamente de Enrique S. Discépolo:
“Cuando la suerte que es grela, fayando y fayando…
“Surgió tal vez como el más espontáneo como el más mío de los tangos, aunque durante tres años me estuvo “dando vueltas”. Porque sí está inspirado en un momento de mi vida. Venía yo en1927 de una gira en la que nos había ido muy mal Y después de trabajos, fatigas, luchas y contratiempos regresaba a buenos Aires sin un centavo. me fui a vivir con mi hermano Armando a una casita en la calle Laguna. Allí surgió Yira…Yira…. En medio de las dificultades diarias del trabajo amargo, de la injusticia del esfuerzo que no rinde, de la sensación que se nublan todos los horizontes, de que están cerrados todos los caminos. Pero en aquél momento el tango no salió. No se produce en el medio de un gran dolor sino en el recuerdo de ese dolor.*1
Yira… Yira… nació en la calle. Me la inspiraron las calles de buenos Aires, el hombre de Buenos Aires,…la rabia de Buenos Aires… La soledad internacional del hombre frente a sus problemas. Yo viví la letra de esa canción. Más de una vez. La padecí mejor dicho más de una vez. Pero nunca tanto como en la época en que la escribí Hay un hambre que es tan grande como el hambre de pan. Y es el hambre de la injusticia de la incomprensión, y la producen siempre las grandes ciudades donde uno lucha sólo, entre millones de hombres indiferentes al dolor que uno grita y ellos no oyen. Londres gris, Nueva York gris, Buenos Aires,,, todas deben ser iguales… y no por crueldad preconcebida sino porque en el fárrago ruidoso de su destino gigante, los hombres de las grandes ciudades no pueden detenerse para atender las lágrimas de un desengaño. Las ciudades grandes no tienen tiempo para mirar al cielo… El hombre de las ciudades se hace cruel. Caza mariposas de chico… de grande las, no. Las pisa… No las ve… No lo conmueven.
Yo no escribí con la mano, lo padecí con el cuerpo. Quizá hoy no lo hubiera escrito porque los años y los golpes serenan. Pero entonces tenía veinte años menos y mil esperanzas más. Tenía un contrato importante con una casa filmadora que equivocadamente se empeñaba en hacerme hacer cosas que me desagradaban como artista… como hombre digno. Y me jugué. Rompí el contrato y me quedé en la calle. En la más honda de las pobrezas y en la más honrada soledad…
Yira …Yira, fue una canción de la calle, nacida en la calle cuando le mordía el talón a a los pasos de los hombres.
Grité el dolor de muchos, no porque el dolor de los demás me haga feliz, sino porque de esa manera estoy más cerca de ellos. Y traduzco ese silencio de angustia que adivino. Usé un lenguaje poco académico porque los pueblos son siempre anteriores a las academias. Los pueblos claman, gritan ríen y lloran sin moldes. Y una canción popular debe ser siempre el problema de uno padecido por muchos….”*2
Muchas Gracias

*1La Nación, enero 1931
*2 Radio Belgrano, 2 del 10 del 47

Cynthia E. Szewach

viernes, junio 08, 2007

El día 18 de mayo se realizó la presentación de la revista-libro El brillo de lo inútil en La Dama de Bollini.
Escriben en ella: Silvia Bolster, Cintia Ini, Claudia Lorenzetti, Silvia Manzini, Olga Prósperi, Nora Trosman y Guillermo Vilela.
La presentación estuvo a cargo de: Cintia Szewach, Teresa Traynor y Sergio Zabalza.